Jóvenes deben elegir una carrera sin presión familiar

HAY RIESGO DE QUE DEJEN LOS ESTUDIOS TEMPRANAMENTE

Jóvenes deben elegir una carrera sin presión familiar

Psicóloga de Pronabec señala que orientación vocacional se debe realizar desde los 16 años.

Rocío Rojas Condori
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La elección de una carrera técnica o profesional implica un trabajo de reflexión e introspección sobre nuestros intereses, aptitudes, valores e incluso personalidad, y por eso no debería hacerse en ningún caso bajo la presión de la familia, aconsejó Katia Castellares, psicóloga educacional aliada de Pronabec.

En los Martes Educativos de la Agencia Andina, la experta dijo que “presionar” a escolares de tercero o cuarto de secundaria para que estudien en un colegio preuniversitario, a fin de que elijan de manera indirecta qué carrera estudiar, puede ser prematuro e incluso contradictorio.

“Como papás necesitamos ser pacientes. Yo siempre hago esta analogía: cómo le puedo pedir a mi hija de 16 años que escoja con quién casarse y tener la certeza absoluta de que nunca se separará y que todo será hermoso. Uno necesita investigar, salir, experimentar y conocer para poder sentirse seguro”, refirió.

Orientación vocacional

Castellares comentó que algunos adolescentes tienen claro qué estudiar, pero generalmente a los 16 años –edad en la que suele concluirse los estudios secundarios en el país– no siempre esa decisión está zanjada y en ese momento es necesario “acompañar y ser pacientes”.

“Cuando el proceso de madurez vocacional se inició temprano, quizá con actividades lúdicas, el estudiante suele llegar más decidido como a los 17 años. Pero no siempre ocurre así. Todos tenemos intereses; algunos de esos intereses se consolidarán como profesión y otros como pasatiempo, eso se va definiendo con el tiempo”, refirió.

Indicó que una evaluación vocacional ayuda a definir la carrera, sobre todo cuando el estudiante tiene los intereses muy dispersos. “De pronto si alguien un tiempo quiere ser chef, luego ingeniero y luego administrador de empresas, allí es importante una orientación vocacional porque el estudiante puede estar viendo solo el aspecto de la remuneración”.

“Una buena evaluación vocacional tendría que responder a la necesidad del adolescente, no le dirá qué debe estudiar exactamente, pero le hace ver qué tanto se ve dedicándose a alguna carrera. La evaluación debe comenzar con una exploración del joven, con entrevistas para ver sus intereses. Y luego, a partir de esa información, proveer un cuestionario apropiado. Las áreas que deben ser evaluadas son intereses variados, las aptitudes intelectuales, la capacidad de abstracción, habilidades verbales, matemáticas, espaciales y artísticas, así como personalidad y sus características, entre otros”.

Pero la orientación vocacional también ayuda a advertir si el o la adolescente ya está listo o lista para tomar decisiones. “Tomar decisiones implica tener criterios y, a veces, los adolescentes (y sus padres) toman como criterio solo la aptitud y cuánto van a ganar, pero eso no es suficiente”, manifiesta.

Test desde los 16 años

En cuanto a los tests vocacionales, la especialista destacó que son importantes, pero no suficientes porque la evaluación debe ser personalizada y de acuerdo con el contexto nacional. Sugirió que los tests se apliquen desde los 16 años y no antes. Advirtió que, en términos de desarrollo, es mejor esperar que entre los 16 y 18 años los jóvenes puedan decidir qué estudiar y recalcó que si esto se hace bajo presión se corre el riesgo de que el estudiante no ingrese en el examen de admisión, debido a la ansiedad; o que ingrese pero deserte a la mitad de la carrera. “A veces algunos chicos postulan más de dos o tres veces y no ingresan por la carga de ansiedad, y eso les hace sentir como que no son capaces”.

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