Dario Cardenas Augusto docente del pueblo originario matsigenka, hace una reflexión breve por el día de la lengua materna.

Darío Cárdenas Augusto un maestro del pueblo originario matsigenka, y su mensaje por el día internacional  de la lengua materna.

ANIANTANAEMPORORA ANIANEEGI (NOS VOLVAMOS A COMUNICAR EN NUESTRAS LENGUAS)

Dario Cardenas Augusto un maestro del pueblo originario matsigenka:

Maika oka pokagetapaatsirira atimaigakera osuretanaagani ogotanaenkanira aniantanaemparora anianeegi, ontiri magatiro agameigarira, agotanepage aikiro anegintevaigeigirora inkenishipage antimaigakeniri kameti. Ogari inkenishipage ontiri magatiro kipatsi irorori onti antimantaigakarira irorotari ganiaigakae opaigakaetari asekapage, anienkatantaigakarira ontiri posantepage akogakogeigakarira atimaigakera. Kantankicha maika oneavunkani aityo tovaiti komutanankicharira, itimaiganakera kisaigakaerira ikogakera impegakagaigakaerora anianepage ontiri magatiro agameigarira aikiro agotanepage.

Tsame ampugamentaiganakerora okatinkaigakaerira irogotanepage tsitikiigakaerira ontitari ashiegi aroegi iroroniri antimantaemparira kameti, agotaganaerira atomiegi iroroniri ineakoigaempa impogini ayashikiiganakerira.

Traducción al Castellano.

En éstos tiempos en que estamos viviendo nos abre una coyuntura diferente y nos invita volver a empezar a comunicarnos en nuestra lengua materna, todas nuestras costumbres, saberes, forma de aprender y relacionarse en forma armónica con el medio ambiente. Porque el medio ambiente o los bosques y el territorio es el lugar donde vivimos, es nuestra vida misma, porque de ahí fluye el aliento de la vida, alimento y todo lo que necesitamos durante nuestra existencia en este mundo. También hoy en día, estamos viviendo en una coyuntura muy retadora porque convivimos con una sociedad hegemónica que tiene una distinta forma de pensar, y que siempre trata de desaparecer nuestra existencia, nuestra lengua, cultura y toda nuestra sabiduría indígena.

Frente a ello nos conlleva a unirnos y sumar esfuerzos, y defendamos nuestros derechos innegociables, nuestra cosmovisión, nuestra sabiduría ancestral porque nos pertenece y nos hierve desde nuestra sangre, forma de pensar y nuestra forma del buen vivir, para ello, sembremos y enseñemos nuestros hijos la gran importancia de valor y desarrollar lo nuestro de generación en generación porque de ello, dependerá la perpetuidad de nuestra futura descendencia.