Flor Pablo: la buena educación

El nombramiento de esta profesora ancashina como ministra de Educación ha entusiasmado a quienes creen en la equidad de género y espantado a los conservadores de Con mis hijos no te metas.

Doblemente sanmarquina, como gusta decir (uno, por haber estudiado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y, dos, por haber nacido en el pueblo de San Marcos, Áncash), Flor Pabloes una mujer que salió de abajo y ascendió por sus méritos. Nadie le facilitó la vida. Tenía seis años cuando tuvo que abandonar su pueblo para mudarse con toda su familia a la capital, más específicamente al entonces emergente distrito de Comas.
Estudió en el Instituto Educativo Presentación de María, un modesto colegio parroquial de mujeres regentado por monjas canadienses. Allí, la joven “presentina” –así llaman a las alumnas– destacó especialmente en los cursos ligados a letras. Las religiosas se preocupaban por inculcarles valores, tanto como porque el uniforme único estuviera siempre a cuatro dedos por debajo de la rodilla.

Pero tal vez el legado más importante que la hoy ministra recibió allí fue una confianza ciega en sus propias capacidades, seguridad que la ha acompañado a lo largo de dos décadas de carrera pública dedicada a la educación. En octubre de 2014, ya a cargo de la Dirección Regional de Educación de Lima Metropolitana, visitó su colegio y fue recibida por una orgullosa hermana Teresa, que apenas podía creer que tan alta funcionaria fuera una de las exalumnas de su pequeña escuela.

Al dejar el colegio, Flor Pablo tenía claro lo que quería ser: deseaba enseñar Lenguaje y Literatura. Para ello ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (1993-1997), donde se licenció. Sin embargo, su experiencia al frente de un aula fue breve y su carrera más bien se concentró en la asesoría y desarrollo de programas educativos, así como en la capacitación y acompañamiento de los maestros, que son una de sus preocupaciones fundamentales hasta hoy.

Madre de tres niños –Diego, Mariana y Joaquín–, Flor Pablo ingresó a trabajar al ministerio de Educación, hace tres lustros, como directora nacional de primaria, durante la gestión de la ministra Patricia Salas, en el gobierno de Ollanta Humala.

Antes, había trabajado en la Oficina de Procesos Electorales, en el proyecto de Educación secundaria y participación política, y luego tuvo un breve paso por el MEF, en la Dirección de Calidad de Gasto.

Su labor más reciente, antes de asumir la jefatura del Minedu, ha sido como secretaria ejecutiva y jefa del equipo técnico del Consejo Nacional de Educación, institución desde la cual ha apoyado firmemente las políticas gubernamentales, especialmente aquellas referidas a los contenidos educativos.

Pese al tono conciliador de sus recientes declaraciones en torno a las preocupaciones de los padres de familia –ha dicho que dialogará incluso con los sectores más conservadores–, la mala noticia para los señores del colectivo Con mis hijos no te metas es que Flor Pablo Medina es ferviente promotora del enfoque de género y, por si fuera poco, férrea activista por la reivindicación de los derechos femeninos y de la equidad entre hombres y mujeres.

Justamente sobre Con mis hijos no te metas, tuvo expresiones que escandalizaron a algunos. “Lo que hay detrás (de ellos) es toda una campaña de miedo, temor y rechazo a la diversidad, que busca traerse abajo un planteamiento curricular cuyo objetivo es generar una cultura de respeto a la diversidad. Y ahí viene un tema: hay un componente homofóbico fortísimo”.

Dueña de una voluntad de hierro, no se para en medias tintas cuando se trata de defender el principio de meritocracia de los profesores (ha dicho que el magisterio peruano está, con razón, “dolido con el Estado”), al punto que sus primeras declaraciones como ministra fueron para oponerse a la restitución de diez mil directores cesados, cuestionado proyecto que ha sido aprobado por la Comisión de Educación del Congreso.

Quienes la conocen señalan que el sueño de Flor es diseñar una política educativa que dure por lo menos hasta el 2036, labor en la que ya estuvo empeñada en sus tiempos en el Consejo Nacional de Educación. 

Probablemente la frase que pronunció al asumir su cargo pinte mejor el carácter y los objetivos de esta mujer que hoy maneja el sistema educativo del país: “Mirando el corto plazo con los pies en la tierra, tenemos que tener las manos altas para alcanzar la calidad y la equidad”.

Sabía que…

El exministro Jaime Saavedra era un entusiasta de que su sucesora  en el cargo fuera Flor Pablo, con quien trabajó estrechamente durante su gestión.

Aunque estudió Educación, con especialidad en Lengua y Literatura, la nueva ministra de Educación no ha tenido mucha experiencia en las aulas y sí, mucha, en gestión educativa.


Fuente: La República